lunes, 16 de abril de 2012

ENTREVISTA. Al ganadero hace un par de días ante el compromiso de esta tarde en Sevilla.




Conde de la Maza: la seriedad de unos 'núñez' con carácter.


Bonita hechuras de un toro del Conde.


Adentrarse en Arenales es encontrarse con unos de los últimos toros de la campiña sevillana. Las fértiles tierras de Morón de la Frontera acogen este paraíso natural en el que el toro de lidia tiene un protagonismos especial gracias la familia Sainz de la Maza.

Desde la muerte de Poli Maza, II Conde de la Maza y 'el feje' como familiarmente le llamaban sus más allegados, dirige la ganadería su hijo Leopoldo, actual Conde de la Maza. Una divisa con antigüedad de 1963, pero que hasta mediados de los 70 con la llegada de vacas y sementales de José Luis Martín Berrocal, de puro encaste Núñez, no comienza a forjar un toro que después de 35 años de cuidad selección podría considerarse como un encaste propio.

El próximo lunes volverán los toros condesos a pisar el dorado albero maestrante. El hierro del Conde de la Maza se ha ganado, por méritos propios, un hueco en el tramo torista del ciclo abrileño. Luis Bolívar, Salvador Cortés y Joselito Adame serán los encargados de estoquear un encierro que soberbia presencia, siempre ofrece algún toro con posibilidades.

Hablamos con Leopoldo de la Maza Ybarra, que en los días previos al compromiso sevillano se muestran un tanto nervioso, hasta el punto que, según reconoce, tiene que dejar de ver las notas de los toros, reatas y otras anotaciones, para poder conseguir conciliar el sueño.

- ¿Cómo se presenta la temporada 2012?

Este año tenemos Sevilla y Madrid, eso seguro, y el resto está medio hablado, desafortunadamente aquí seguimos como siempre pasando examen todas las ferias de Sevilla, eso unido a la problemática del excedente de toros que hay en el campo lo complica un poco todo aunque esperemos que al final se acaben colocando las corridas. Seguramente vaya este año a Portugal con una corrida de rejones, en principio a Setubal, y bueno, al final son seis menos comiendo en el campo, que no es una tontería tal y como está esto hoy en día.

- ¿Cómo valora el momento actual de su ganadería?

Sin llegar a ser dulce, la ganadería se encuentra en un momento ascendente. Mi padre la dejó en buen momento de selección y ahora se sigue esa misma línea. La prueba está en que en todas las corridas de toros salen un par de toros muy buenos, y que pueden facilitar el triunfo, y todos los años hay un par de toreros que salen a floto gracias a triunfos con toros de esta casa.

- ¿Cuál es el toro ideal del Conde de la Maza?

El toro que yo busco es un toro bravo, con todo lo que implica esa palabra de bravo. Es un toro agresivo y es un toro que le obliga al torero, es un toro que le pide. A mi el toro tonto que pasa por allí sin ningún interés, no me gusta, prefiero un toro bravo, agresivo, fuerte, duro, ese es mi toro ideal. Obviamente, hoy día y en toda la vida, los toros hay que torearlos y tienen que ser toreables, pero una cosa es que sean toreables y otra que sean tontos. Para eso está la inteligencia de la persona, para ponerse delante y lidiar el toro. Me gusta el toro bravo, con mayúsculas y sin concesiones.

- ¿Qué directrices sigue en los tentaderos?

Yo sigo la escuela que he visto en mi padre, toda la vida. Me gusta como se hacía, es lo que me gusta y es lo que hago hoy en día. Pedirle mucho en el caballo, a mí además me gusta verlos, las vacas, los toros y los becerros, me gusta verlos en el caballo. Es un momentos que me gusta, cuando se arrancan de lejos, y van galopando...y como me gusta, las pongo. ¿Cuánta veces? Las que hagan falta para ver la vaca. Algunas con uno o dos ya las tienes vistas, pero les pegas más para que el torero esté más a gusto en la faena de muleta y otras las pongo 6 ó 7, o las que hagan falta, porque repito, que me gusta. Evidentemente tiene que ser brava en el caballo, luego lo que hagan en el caballo de una manera u otra lo acaban cantando en la muleta. Luego en la muleta, la vaca tiene que durar, porque yo lo que no puedo, y lo que no me gusta, es ver a los animales rajados. Dejo que se toreen mucho tiempo para ver si aguantan. Si trasladamos todo eso a un toro en la plaza, donde se le pegan dos puyazos, porque se dejan pegar en el caballo, y luego los coge un torero y le pega lo que le pega y le exige lo que se le exige hoy a un toro, que en dos muletazos lo puede reventar, como se lo enrosque bien enroscao, dos naturales y no sé qué, pues acaba con el toro. La vaca la única manera que tienes de ver eso es con tiempo, porque tienen otro volumen otra manera de moverse. Esa duración que esperas en el toro la única manera de verlo en la vaca es de esa forma. En definitiva, que si no sirve en el caballo, es muy difícil que sirva en la muleta, y si sirve en la muleta y no en el caballo, tampoco me vale. Y las que no me valen, van para Burger King, pues hay un señor que me las compra y van para las hamburguesas.

- ¿Cuál es la importancia de la preparación física del toro para usted como ganadero?

Al toro de lidia hoy en día se le está pidiendo un esfuerzo anaeróbico, con deficiencia de oxigeno, como un atleta, pero un atleta de maratón, no de 100 metros, ni siquiera de 1500, de 5000 para arriba. Eso hay que entrenarlo. Al toro hay que darle pulmón para que resista con ese volumen de cuerpo que tiene, porque además en cuanto le pegan dos puyazos, la sangre que pierde y el esfuerzo que realiza en deficiencia de oxigeno. Todo eso hay que entrenárselo al toro. A todo esto hay que sumarle el problema del ácido láctico, que vulgarmente conocemos como agujetas, que es lo que provoca las caídas, a los caballos de carrera les pasaba cuando estaba mal entrenados. Al toro hay que entrenarlo desde el principio, tu no puedes empezar a mover el toro con 550 kilos, tienes que moverlo cuando va cogiendo esos kilos, y cogiendo pulmón y músculos con los quilos que va cogiendo progresivamente. Hay que saber administrar el trabajo, por que no te puedes pasar, ni quedarte corto, y eso se hace administrando los tiempos, los espacios y los momentos de recuperación. Los tiempos muertos del entrenamiento en el campo sería similares a los que puede tener el toro durante la lidia.