lunes, 23 de febrero de 2015

SEVILLA.-

José Antonio Morante Camacho pincha en hueso

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Por Carlos Crivell.- 

Morante se ha negado a torear en Sevilla por segundo año consecutivo. El pasado año lo hizo con cuatro compañeros. En esta ocasión del G-5 se ha pasado a G-4. Da igual. Si en 2014 podía tener alguna justificación – sería más que cuestionable si la tenía- es evidente que este año no tiene ningún argumento para explicar su ausencia. 

Pidió que la empresa pidiera disculpas de forma pública. Así lo hicieron los empresarios. Manifestó que Sevilla se merecía otra oportunidad. Exigió que se entrara en contacto con Perera, El Juli, Talavante y Manzanares (éste ya había llegado a un acuerdo anterior con la empresa), algo que se ha hecho. Si Perera y El Juli no quieren torear se supone que tienen sus razones. Lo que Morante no puede exigir es que además se pongan de acuerdo. En definitiva, que se han dado los pasos que ha marcado el de La Puebla. Se habló de corridas, sus veedores fueron al campo, se sumó la de Cuvillo al elenco por petición suya, para que al final se descuelgue con razones de poca consistencia para no torear en Sevilla. Habla de la pendiente del ruedo, de que la empresa le quería incluir en carteles sin remate (más bien era que Morante exigía unos carteles concretos). Morante se quita de Sevilla cuando ya le había enseñado el caramelo de su presencia este año. La empresa estaba dispuesta a contratarlo en cinco corridas de toros durante la temporada. Su actitud es una afrenta a Sevilla. En esta ocasión no tiene ninguna defensa. 


De forma colateral, y como únicas explicaciones por parte del torero, se han conocido algunos fragmentos del mensaje que mandó al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. El mensaje es la apoteosis del disparate. El objetivo de su ira son los empresarios. Se refiere a que hubo muchas dilaciones en el tiempo tras las negociaciones y a que la empresa no remataba bien sus carteles. Es verdad que en ningún momento dice que si su apoderado mexicano fuera el empresario de Sevilla volvía rápido a la Maestranza. Dice que toreará en Sevilla con cualquier empresa menos con Pagés. 

En el colmo de lo intolerable, se han conocido algunos detalles del mensaje enviado al periodista Fernando Carrasco de ABC. Es absolutamente intolerable y ante esas expresiones no caben ni siquiera las posibles disculpas en el futuro. 

La empresa EMTSA ha mandado un comunicado negando su intención de hacerse cargo de la plaza de Sevilla. Dice que las razones de Talavante son personales. Y sobre Morante asumen que “no se llegó a un acuerdo en las negociaciones ya que la empresa Pagés antepuso su interés personal al interés del abonado y de la afición de Sevilla. Los carteles que ofreció la empresa estaban muy por debajo de la calidad de la Plaza que gestionan”. No parecen razones suficientes para un final tan catastrófico. 

Pero claro, todo esto lo que transmite es un antiguo y grave desencuentro entre el torero y la empresa. Es verdad que la empresa se ha equivocado, pero de eso a lo que ahora está ocurriendo hay una distancia sideral. Además, se admiten las explicaciones de la empresa mexicana, pero deben entender que es altamente sospechoso que Talavante y Morante, sus dos toreros, no quieran torear en Sevilla por causa mal explicadas. 

Al artista Morante se le ponen las cosas difíciles para volver a Sevilla. La empresa Pagés tiene un contrato firmado con la propiedad. Y en ese contrato hay unas obligaciones económicas que debe cumplir, por mucho que el porcentaje sea alto, pero hay que cumplirlo. La Real Maestranza no va a romper ningún contrato con su empresa, que en otros años ha demostrado que están capacitados para organizar ferias de categoría. 

En el fondo, es una verdadera pena que un artista tan de Sevilla se haya cerrado las puertas de la Maestranza de esta forma. Todo lo que ha conseguido queda empañado con su actitud actual. Bien por imposición, bien por capricho o venganza contra Pagés, se ha cerrado las puertas de la Maestranza. En su historia faltarán triunfos en la plaza de mayor categoría del mundo. Ya casi se nos está olvidando la media verónica. Maestranza. No basta con ser artista, hay que ser persona. José Antonio Morante Camacho ha pinchado en hueso.

fuente:sevillatoro.es