martes, 22 de enero de 2013

El Juli, Manzanares y Talavante afrontan retos importantes en Madrid y Sevilla.

Gestos toreros para espolear la temporada.

 

La crisis económica sigue amenazando a la Fiesta, que necesita urgentemente la regeneración. Y no se advierten síntomas de que los profesionales estén por la labor.

Se suceden, últimamente, los síntomas inquietantes: problemas de los empresarios de Córdoba y Málaga (Chopera), de Zaragoza y Alicante (Serolo); discrepancia radical en la negociación del nuevo convenio laboral; parece que no habrá TV en Sevilla...

Se impone replantear la Fiesta en dos aspectos, ante todo: bajar el precio de las entradas y ofrecer espectáculos más atractivos. Si no se hace, el panorama de la temporada va a ser muy negro, con la reducción del número de festejos, en muchas Ferias, y la nueva moda de algunas figuras de torear menos corridas.

Felizmente, algún síntoma positivo mantiene la esperanza. Varias figuras del toreo han anunciado su intención de afrontar «gestos», saliéndose de la cómoda rutina en que la mayoría estaban instalados.



Alejandro Talavante

A la cabeza, Alejandro Talavante, que ha solicitado matar seis victorinos en Madrid: sea en la Beneficencia o en San Isidro, es algo muy digno de elogio, que puede suponer, si sale bien, su proyección definitiva como primera figura. En todo caso, es un gesto que merece respeto y agradecimiento.



El Juli

Se rumorea que El Juli va a pedir la corrida de Miura, en la Feria de Abril : ¿con otros dos diestros o en solitario? No se sabe. Eso es lo que hacían las figuras, en otro tiempo. Julián sigue alternando triunfos en los ruedos con declaraciones contradictorias (primero se dijo que no acudiría a Sevilla ni Madrid) y actitudes difíciles de compartir. No le favorece su anunciado propósito de imitar la estrategia taurina de José Tomás: él es, indudablemente, otro tipo de torero.



José María Manzanares

También tiene notable atractivo el cartel de José María Manzanares con seis toros en Sevilla, la Plaza que lo adora. Los aficionados se preguntaban si se limitaría, una vez más, a la «sota, caballo y rey» de los cinco hierros, todos de encaste domecq, a los que, por desgracia, se apuntan siempre las primeras figuras. (Hace poco, declaraba Espartaco que ahora se podía torear ochenta corridas de toros por temporada sin salirse de esas ganaderías, cosa que hubiera sido imposible, en su tiempo). El anuncio posterior de que ha pedido que se incluya un toro de Victorino, entre esos seis, aumenta el interés de esa tarde.



El Cid

También ha pedido los victorinos, en Sevilla, El Cid, fiel a su trayectoria: con esos toros es con los que más ha brillado. Se ha incorporado a esa petición David Luque, un joven diestro que posee las cualidades para ser primera figura, si mantiene la regularidad y la ambición necesarias. También se ha ofrecido Diego Urdiales, que triunfó claramente con esa ganadería, en Bilbao, y puede lograr, así, el impulso para entrar en las Ferias.


Diego Ventura

En el ámbito del toreo a caballo, se apunta a seis toros, en Sevilla, Diego Ventura (ahora mismo, el jinete más espectacular). Ya lo hizo en Huelva y logró superar una lesión inoportuna, además de torear a pie con acierto.

También ha pedido seis toros, para San Fermín, el joven Jiménez Fortes. Teniendo en cuenta la seriedad de los toros que allí se lidian, no es pequeño mérito. Y Morante se ofrece a torear un mano a mano con Manzanares, en la Feria de San Miguel.

No hay que olvidar que estas corridas suponen un acontecimiento único, aislado. Lo que de verdad tiene mérito y llevaría público a las Plazas es que las primeras figuras aceptaran acudir varias tardes a las grandes Ferias, compitiendo con sus rivales, con toros de variados encastes, sin excluir las ganaderías consideradas «duras». La guinda sería que lo pudieran ver por televisión en toda España...

¿Supone esto soñar demasiado? Esa competencia, esa rivalidad, generaría emoción y es lo que atraería de verdad al público. Lo mismo –no lo olvidemos– que el toro encastado, fiero, que es el fundamento de la Fiesta: ese toro que, por desgracia, suelen hoy eludir las grandes figuras.