lunes, 5 de noviembre de 2012

Extracto del último reportaje en APLAUSOS."La casta es el blanco y el genio es el negro, pero hay un término medio que son los grises. En esos grises es donde entra en juego el instinto del ganadero", declara

Fernando Cuadri: "El hombre busca la casta y la naturaleza trata de quitarla"


Es una ganadería con una personalidad arrebatadora y una leyenda de casta y bravura que la hacen ser bandera de la afición más exigente y comprometida con el toro bravo. Su singularidad la convierte en una divisa guiada bajo el instinto de una familia que apostó por esa rara simiente de Urcola y Santa Coloma, perpetuada con el tiempo hasta formar un tronco único, de sello propio. Fernando Cuadri reconoce que la hoja de ruta en la finca “Comeuñas” no es otra que mantener unos criterios de selección y cuidados establecidos por su padre hace más de medio siglo, una búsqueda constante de la casta, la bravura y la nobleza. No hay lugar para otra cosa que para guiar la llama de un toro demandado por sus condiciones y su temperamento.

“Nuestra selección al cabo del tiempo ha sido buscar un equilibrio real entre la casta, la bravura y la nobleza. Ponle los matices que quieras, pero en esas tres pautas se asienta el toro que buscamos desde hace décadas en casa. De las tres es esencial la casta como fuente de emoción que es lo que provoca la bravura que al final hace desarrollar al toro una movilidad y una nobleza agradecida después de superar las complicaciones iniciales”, detalla Fernando Cuadri.

Tres vértices, tres modos, tres estilos, tres pies que sostienen el alma ganadera de la familia Cuadri, sin olvidar los parámetros morfológicos tan importantes en una ganadería con sello de seriedad y envergadura. “Cuando me hablan de mis aportaciones a la ganadería -defiende Fernando Cuadri- siempre digo que no he hecho otra cosa que intentar mantener lo que ya existía tanto de comportamiento como morfológicamente. La personalidad de nuestra ganadería en cuanto a hechuras lo da esa mezcla rara de Urcola con Santa Coloma, que le da un sello de distinción con respecto a otras ganaderías. No digo que sea ni mejor ni peor, digo distinto, que ya es mucho decir”.

De las aportaciones de comportamiento señaladas por el ganadero, insistimos a Fernando para que detalle sus definiciones de casta, bravura y nobleza. “La casta es la lucha del animal, la bravura la forma de demostrar esa lucha mediante su embestida y la nobleza es la fijeza del toro y su entrega a la hora de agradecer al torero que le haya hecho las cosas bien. El toro de Cuadri se entrega como agradecimiento”, revela. “Entender el toro nuestro no es sencillo. Por eso me gusta que los toreros que matan nuestras corridas vengan a tentar a casa para saber las claves de esta embestida tan particular”, sostiene.

Muchos ganaderos hablan de casta y de bravura, sin pararse a concretar qué es una y qué es otra. A menudo, esos términos, en que podíamos incluir la raza, tienden a mezclarse y confundirse. “En general no se concretan y se confunden incluso con el genio. La casta son las ganas de pelear del toro, la forma de poner todo su sentido. Yo siempre digo que la casta es el blanco y el genio es el negro, pero hay un término medio que son los grises. En esos grises es donde entra en juego el instinto del ganadero, donde debe saber entrar en detalles como su seriedad, su fijeza, la manera de colocar las orejas”, argumenta Fernando Cuadri, antes de subrayar: “El toro nuestro obedece y saca nobleza cuando no se le pegan enganchones y cuando todo se le hace por abajo. Al entregarse el animal aparece la obediencia que viene determinada por una nobleza que solo será válida si humilla, si tiene recorrido y si repite”.

El mensaje de Fernando Cuadri es amplio y versátil. La experiencia, el conocimiento y el instinto que tanto valora le hace llegar a conclusiones muy valiosas: “La nobleza como tal no existe a la hora de definir a un toro bravo. Un toro noble que no sepa hacer otra cosa es al final un toro tonto. El toro debe tener nobleza como complemento de bravura y casta. Con esto no digo que a nosotros no nos salgan toros tontos porque nos salen y muchos. Hay que tener en cuenta que la crianza del toro bravo es un pulso entre el hombre y la n­a­­­­tu­raleza. El hombre busca la casta y la na­tu­raleza trata de quitarla, precisamente por eso es tan importante y tan difícil en­contrar un animal encastado de verdad”.