viernes, 9 de noviembre de 2012

ENTREVISTA.-Al ganadero Borja Domecq: “La satisfacción siempre es mucho mayor cuando la ganadería triunfa en las plazas grandes, como ha ocurrido este año", asegura


 "Ha sido un año de una alta regularidad"




“Ha sido un año bueno, de una alta regularidad. Esta campaña hemos logrado un porcentaje de regularidad muy alto, que andábamos buscando desde hace más de una década. Dentro de un año muy bueno quisiera destacar tres broches importantes: los toros que lidió José Tomas en Huelva y en Nimes y la corrida que lidiamos en Bilbao”, revela Borja Domecq en un completo reportaje publicado esta semana en la edición en papel de Aplausos.


El ganadero gaditano pone en valor el plus que marca ser referente de las grandes plazas: “La satisfacción siempre es mucho mayor cuando la ganadería triunfa en las plazas grandes, como ha ocurrido este año. No es lo mismo triunfar en Bilbao, Sevilla, Pamplona o Madrid que hacerlo en cosos menores, porque ni el tipo de toro es el mismo ni la repercusión es igual. Como ganadero siempre es importante triunfar y mantener un comportamiento uniforme sea en la plaza que sea, pero cuando los logros son en plazas determinantes todo tiene mucha más importancia”.


Los números de Jandilla puestos en referencia a temporadas pasadas, reflejan que la crisis no ha afectado en cuanto a la desaparición de vacas. Sobre este punto, Borja Domecq expone un punto de vista a modo de reflexión: “La crisis lo que está provocando es una descompensación del toro. Si la solución fuese quitar cuanto más vacas mejor, nos encontraremos con que llegará un momento en el que no vamos a tener toros para plazas de primera, que son los toros más complicados de sacar en una ganadería”.


Conocedor perfecto del día a día y un virtuoso de saber plasmar los gustos del público, Borja Domecq describe una sensación personal tras concluir la campaña 2012: “El público busca esencialmente una cosa del toro bravo: movilidad. Eso se observa cada tarde de toros y de hecho la gran mayoría de los toros que se lidian hoy en día tienen el denominador de la movilidad. A partir de ahí nos encontramos con una movilidad cargada de toreabilidad en algunos casos y en otros en una movilidad más incómoda si no esta acompañada de ritmo y de clase. Pero sobre la movilidad de los animales se basa la tauromaquia actual. Si la movilidad es buena, es cuando se ven grandes faenas y el espectáculo es brillante; si la movilidad no es tan buena, el espectáculo no será brillante pero el público continuará metido en el festejo. El problema real viene cuando el toro se para”.