miércoles, 19 de mayo de 2010





INTERESANTE CORRIDA
DEL PUERTO.


Madrid 18 de Mayo. 13ª de la Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes. Seis toros del Puerto de San Lorenzo de una presentación impecable, muy serios, los cuatros últimos cinqueños. La corrida manseo varas pero encastada y con movilidad en la muleta. Extraordinario el 6º, muy bravo, ovacionado. De juego importante el 4º, con transmisión. Noble y de gran clase el 2º, aplaudido. Bueno el 1º, manejable y con son el 3º. Muy flojo el 5º.
La corrida del Puerto fue importante, tuvo la seriedad y presentación que merece una plaza como las Ventas. Tuvo cuatro toros encastados y un gran toro, de lio gordo, el sexto. Fue una corrida con algunos toros que tuvieron que ir desorejada al desolladero y que los matadores no estuvieron a la altura de las circunstancia. No hay excusas.
El Cid ha desaprovechado un lote de puerta grande. Estuvo mejor que en sus últimas actuaciones, pero a años luz del verdadero Cid.
Está pasando con más pena que gloria por las grandes ferias y el Cid no consigue recontarse.
Castella no se acoplo al segundo toro, el de más clase de la tarde. Un toro que quería distancia, embistió mejor de largo pero Castella decidió acórtasela, acabó metido entre los pitones que es donde el se encuentra mas cómodo, pegándole una fuerte voltereta donde el toro le busco con saña en el suelo sin llegarle a herirle. El quinto, el más flojo de todos, fue protestado por el público en el primer tercio, el presidente no lo devolvió y Castella, dada la endeble condición de su oponente, optó por abreviar.
El que más cerca tuvo el éxito fue Rubén Pinar en el sexto, sin duda el mejor y el más claro de los ejemplares del Puerto lidiados. Un toro serio toda la corrida estuvo impecablemente presentada, que salió frío pero que acabó rompiendo en la muleta de un Pinar que no acabó de verlo claro. El toro, que a veces se metía por dentro, despistó al torero, que no terminó de confiarse en una faena que apuntaba alto sobre todo en las primeras series sobre la derecha y que acabó diluyéndose al final. Posiblemente faltara enganchar más adelante la embestida y no quedarse en algunos momentos al hilo del pitón, donde el toro le veía y hacía por él. El publico protesto la colocacion del torero.No obstante, el ánimo y la disposición del torero quedaron puestas de manifiesto.

¡¡ EN FIN!!

¡¡QUE CUANDO HAY TOROS NO HAY TOREROS!!

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