lunes, 24 de marzo de 2014


Finito de la Puebla, Morante de Córdoba

Finito de Córdoba, Morante de la Puebla; Morante y Finito. Sus nombres duran aún como recoldos sin apagar de las Fallas. Ellos han puesto la nota diferente, el acorde de la torería, la cuota de arte imprescindible dentro de una feria de abundantes triunfos: El Juli como líder en solitario y arrasador, Saúl Jiménez Fortes, Daniel Luque y Jesús Duque. 

  Morante paró el tiempo a la verónica (Arjona) 

Los 'flashes' de la memoria selectiva pertenecen, sin embargo, a la tierra de los Califas, a los parajes de las Marismas. Compitieron con sus propios recuerdos del 15 de marzo. Morante contra Morante a la verónica logró lo que parecía imposible: torear más despacio, y más hondo, y más sentido. Su vestido naranja y oro se fundía con esa luz crepuscular que inunda la plaza de Valencia encendida cuando cae la noche. Otro 19 consecutivo de marzo grabado con su nombre: José Antonio Morante Camacho. El capote del siglo XXI enraizado en la Edad de Plata. 

La 'novedad' de Finito de Córdoba da como para volverse loco. Suyos han sido los momentos, las series y ,al final, las faenas más hermosas de la Feria de Fallas. Cadencecia, verticalidad, cintura, elegancia, curvatura y la muleta por debajo de la pala del pitón a golpe de muñeca.

Que Juan ha sido de los pocos tíos privilegiados para el toreo, no creo que le quepa duda a nadie; que muchas temporadas malgastó sus dones con una técnica excesivamente expuesta y defensiva, llegando a los tres toques en derechazos de expulsión, tampoco. Pero ahora, a la madurez, viruelas. Que no nos miren el DNI porque la torería no tiene fecha de caducidad, y en Valencia ha renacido, como en octubre en Zaragoza, el vino Fino de aquella lejana tarde de lluvia y nostalgia en Madrid con los toros de Mary Carmen Camacho. 

Cuando ahora me preguntan quienes no han seguido la Feria de Fallas ni en vivo ni en directo por Canal Plus Toros, qué torero ha dejado su huella en Valencia, sin efectos pirotécnicos, sin la velocidad de una mascletá embalada, con el encaje acinturado de lo bello, la despaciosidad de los vuelos, los paseos de un torero y no de un pavo real ni de un señor enfado, para salir y entrar de la cara del toro, digo como un solo hombre el nombre de dos toreros que son los que conquistaron en marzo el corazón de la memoria y la memoria del corazón: Finito de la Puebla. Como si quieren alterar el orden y llamarlo Morante de Córdoba. Un capote, una muleta, un sentimiento. Y, sobre todo, una ilusión para seguir caminando por 2014.

fuente:elmundo.es