viernes, 1 de junio de 2012

EMILIO MUÑOZ. El último torero «belmontiano» ofrece una jugosa entrevista a ABC en su 50 cumpleaños.

"Me molesta que se diga que hoy se torea mejor que nunca" 



Hace cincuenta años nacía Emilio Muñoz, tan sólo mes y medio después de que muriese Juan Belmonte. Y aquello debió marcar al niño prodigio que con tan sólo nueve años ya toreaba becerras y se hacía matador de toros a los 16. Su toreo siempre bebió de las fuentes del Pasmo de Triana y supo plasmar, como nadie, una forma de entender el toreo y la vida. Es, después de doce años retirado, el último torero «belmontiano».

Y Belmonte está en su pensamiento. «Hoy hay ciertas cosas que están salidas de los cánones establecidos por él. Viene a colación de esa frase hecha de que hoy se torea mejor que nunca. Entonces, ¿es que los toreros actuales torean mejor que Camino, El Viti, Ordóñez, Puerta, Luis Miguel, Miguelín y que tantos y tantos? Yo no digo que Morante no toree muy bien, que José Tomás no sea el adalid del valor… pero las posturas o las colocaciones me parecen que son diferentes».

Y sentencia el de la calle Pureza: «En el toreo de Juan Belmonte, si recordamos por lo leído, su máxima era que el toro tenía que girar alrededor de él, y que había líneas curvas, no paralelas. Eso se basaba en que las puntas de los pies tenían que mirar a las puntas de los pitones y ahora eso no es así. Sobre todo en el segundo y en el tercer muletazo».

Perfección de la embestida

Así hemos visto faenas de Emilio Muñoz. Pero también es verdad que duran menos los toros. «Es que el toreo que yo he conocido eran veinte o veinticinco pases. Las faenas eran más cortas pero más intensas. Hablo de los conceptos. Sinceramente, me molesta que haya quien diga, con todos mis respetos y mi admiración a todos los toreros que hay, que hoy se torea mejor que nunca. Que hoy se le hacen al toro más cosas que nunca, por supuesto que sí porque también el toro lo permite. Se ha llegado a una “perfección” de la embestida del toro. Hemos buscado una toreabilidad tan grande que quizá el toro haya perdido esa agresividad, que era lo que hacía que pudieses intentar quebrar a ese toro. Quebrar rompiéndolo, obligándolo».

¿Y hoy se puede formar un lío gordo con 25 muletazos? Nueva sentencia del trianero. «El único que puede hacerlo se llama Morante de la Puebla. Y tiene la obligación de torear mejor. Lo argumento: no torea igual con el capote que con la muleta. ¿Por qué? La colocación. Se coloca mucho mejor con el capote, le da más el pecho a los toros con el capote que con la muleta. Y voy a ser claro y directo: hoy se da un paso atrás en descargar la suerte, y paso que da uno atrás es paso que da adelante el toro».

Son doce años los que han pasado desde que colgó, como él mismo lo llama, el «chispeante». ¿Tanto ha cambiado el toreo? «Hay una serie de toreros que son los que modifican ciertas cosas. En mi época el que rompe los esquemas se llama Paco Ojeda. Él daba un paso adelante. Bebe de las fuentes de Dámaso González. Después de Ojeda, creo que un torero que bebe de sus fuentes, en la pureza, en su primera época sobre todo, es José Tomás. Y ahora también sigue siendo un torero que carga la suerte. Otra cosa es que haya momentos que parezca que se “amanoleta” más o menos. Y todo esto es la teoría de Belmonte. Hay un momento en el toreo que coincide con la emoción. Mientras más cerca te lo pases, más emoción hay. El toreo no son líneas paralelas».

¿Se le ha pasado por la cabeza volver a torear? «Para nada. Y si se me ha pasado por la mente, me ha durado dos segundos. Cuando he pensado que tenía que ponerme delante del pedazo de toro que hoy se lidia, rápidamente he dicho que donde me encuentro ahora estoy perfectamente. Empecé muy joven y la vida hay que vivirla, aunque vivir sin torear, y en eso coincido con José Tomás, es vivir menos. Vivir de otra forma».