sábado, 14 de noviembre de 2015

SEVILLA 2016.- El genio de La Puebla, que no arrancará su temporada hasta el Domingo de Resurrección para torear cinco tardes en la Maestranza, se ha ofrecido como enlace entre la empresa Pagés y el fenómeno de Galapagar, cuyas relaciones son nefastas cuando no inexistentes desde hace años. 

Morante y Sevilla quieren a José Tomás para resucitar el Corpus



Una vez anunciada la voluntad de reconciliación de Morante de la Puebla con la afición de Sevilla, los deseos de volver cinco tardes, cinco incluida la del Corpus, manifestados en exclusiva en el diario ABC, el apretón de manos con la ya única cabeza visible de la empresa Pagés, Ramón Valencia, en el bar Taquilla, y el análisis prioritario de la pendiente del ruedo de la Maestranza, ahora toca engarzar los vagones del tren, engancharlos a la locomotora y ponerlos sobre las vías ya tendidas.

Morante quiere reducir drásticamente sus actuaciones disparadas, y escasemente fructíferas de inspiración, en la temporada 2015 hasta el cuarto puesto del escalafón con 50 tardes y cambiar un planteamiento al por mayor por uno selectivo de 14 o 15 corridas. Por ello no arrancará el año en España hasta el Domingo de Resurrección en Sevilla, 27 de marzo. Un Domingo de Resurrección madrugador y fuera abril como el inicio del abono maestrante; la Feria de ídem principiaría de seguido el día 3 y consecutivamente hasta el 17 de abril, domingo de miuras. Y entre el 3 y el 17 otras tres tardes morantistas, si se cumplen los deseos del genio de La Puebla. 

Pero quedaría el triple mortal sin red: resucitar el Corpus Christi, uno de los compromisos de Morante de la Puebla para con su tierra y una fecha olvidada o marginada durante años por la empresa Pagés, cuando no directamente borrada. La idea o el borrador de la idea es contar con José Tomás, para lo que Morante se habría ofrecido como intermediario entre la empresa Pagés y el fenómeno de Galapagar, que cumpliría por entonces dos años sin hacer el paseíllo en España y 15 sin pisar la Maestranza. Y para resucitar, llamémosle llenar, la plaza un jueves 26 de mayo parece una ruta bien trazada, cuando no la única.

Las relaciones entre Eduardo Canorea, oficialmente jubilado, Ramón Valencia y José Tomás han sido manifiestamente malas antes de que se desatasen las guerras del G-10 y el G-5 como las Guerras Clon. De la última polémica de dos años atrás, JT fue directamente enviado al Senegal y luego específicamente rescatado con una expresa solicitud de perdón. No tanto para los G-5 (G-4 ya en 2015 tras el pacto Matilla/Manzanares con Valencia) que han estado un par de temporadas ausentes. O sea: El Juli, Perera, Morante y Talavante. Pero volverán según se desprende de este periodo de normalización de relaciones. "Todo parece indicar...", ha dicho don Ramón muy al estilo de los tiempos de corresponsal de Pérez-Reverte. Levantar un abono bajo mínimos va a requerir algo más que las palabras de Lázaro.

fuente:elmundo.es