domingo, 29 de julio de 2012

Feria de Julio de Valencia. Cuatro lances del de la Puebla marcan la diferencia en un mano a mano sin contenido.

Morante deja en evidencia a Enrique Ponce.

 Un mano a mano, de toda la vida, ha respondido a una rivalidad o a un contraste de tauromaquias, con fuerza y con morbo para el aficionado. Sin embargo ahora se programan por las buenas, para intentar darle algo de variedad a los carteles. Así vimos en Valencia a Enrique Ponce y Morante de la Puebla en un enfrentamiento vacío de rivalidad y en el que el torero de Chiva había entrado por sustitución de Manzanares.

No hubo otro pique entre ambos que ese tercio de quites en el quinto toro. Pero fue suficiente para establecer la diferencia entre ambos. Ponce se había empleado de verdad en lances muy tersos. Pero salió Morante y con unas chicuelinas y la media antológica zanjó la pugna y borró a su compañero. Para rematar la "faena" Morante cuajó unos muletazos en el sexto que dejaron muy clara la línea que se para el toreo fácil, redicho y liviano de Ponce con la hondura, la pureza y la torería del de la Puebla del Río.

Ponce se llevó el mejor lote. Estuvo facilón con el primero y desplegó su toreo de bisutería en el tercero, una borrega de antológica nobleza. Faena típica del torero valenciano, de la que recuerdo unos ayudados por bajo de cartel. La espada lo dejó sin premio. Pero le regalaron una oreja de paisanje en el quinto, después de un recital de trapazos.

Y Morante abrevió en sus dos primeros, dos gatos indecentes. Y lo dicho, en el sexto desplegó un toreo hondo sobre ambas manos, muy por encima de la embestida sin emplearse del toro.

Fuente:Marca.com.CARLOS ILIÁN.