miércoles, 10 de junio de 2015

ACTUALIDAD.- Supuestas presiones que vinieron de Antonio Barrera, y que eran tan contundentes como que o se incluía en la corrida el toro número 116, rechazado por la autoridad por falta de trapío, o Morante y Talavante se iban.

O se aprueba un toro rechazado en Córdoba, o Morante y Talavante se van sin torear 

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O se aprueba un toro rechazado en Córdoba, o Morante y Talavante se van sin torear

Así de claro y sin vergüenza como reza el título de esta noticia, se actuó el pasado 30 de mayo en la plaza de toros de Los Califas de Córdoba, según publica el Diario de Córdoba. Nada ha trascendido en demasía, por tratarse de un medio más local y genérico, pero gracias a los compañeros del blog Toro, Torero y Afición y a la web Puerta de los Califas, la noticia ha tenido más repercusión. 

Situémonos en el marco de los hechos. Día 30 de mayo, toros de Núñez del Cuvillo para Finito, Morante y Talavante.Plaza de toros de Córdoba, gestionada por la FIT y cuyo gerente es Antonio Barrera, encargado también de acompañar a Morante de la Puebla. Talavante, torero cuyos apoderados también son la FIT, es decir, Cutiño y Bailleres. Noticia publicada por R. de la Haba en la que en declaraciones al citado Diario de Córdoba, el presidente del festejo, Manuel Rodríguez Moyano, reconoció haberse "doblegado" a las presiones "por respeto a Córdoba". Supuestas presiones que vinieron de Antonio Barrera, y que eran tan contundentes como que o se incluía en la corrida el toro número 116, rechazado por la autoridad por falta de trapío, o Morante y Talavante se iban. Esa fue la exigencia. 

El presidente cedió para evitar que Córdoba sufriera una nueva suspensión y se dañara su delicada imagen. Rodríguez Moyano explicó que Barrera se mostró "intransigente, ensañándose, además, con la situación de Córdoba", insistiendo en sacar a relucir que la plaza estaba hundida y peor saldría tras otra polémica con repercusión taurina nacional. Él asume su responsabilidad, y dice al Diario de Córdoba que "la culpa es mía. Me quedaba suspender o darla así, y me ha ganado la conciencia del respeto al público". Y señaló que "si no se lidiaba ese toro se iban dos seguro: Morante y Talavante", afirmó. Así, al final hubo corrida "porque me he doblegado para que Córdoba no dejara de tener lo poco que tiene". 

"El vencido soy yo", dice Rodríguez Moyano, y que "ha sido una lucha. Después de ver ocho toros pedí que me trajeran otros cuatro y sólo me aportaron dos. Se aprobaron siete, pero los dos nuevos que trajeron, que subían la presentación, los dejan de sobreros y meten uno de los rechazados". El toro rechazado saltó al ruedo en primer lugar y fue lidiado por Finito, y que le correspondió en suerte tras el sorteo celebrado a las 13.45 horas. 

Como bien apunta R. de la Haba al final de su noticia, "Barrera fue quien negoció con la sociedad propietaria de Los Califas para que el magnate mexicano Alberto Bailleres se hiciera con la gestión de Los Califas. Entre sus objetivos, según el gerente, José Cutino, estaba recuperar el prestigio de Córdoba". 

Abramos los ojos, sobre todo esos señores del "todo vale", que tanto abundan por los tendidos, redes sociales y demás, justificando cualquier cosa que se haga delante de un toro, y para los que las llamadas figuras de hoy día son intocables. 

Situaciones como esta, son las que más daño le hacen a la Fiesta.