domingo, 4 de agosto de 2013

PONTEVEDRA.- Feria de la Peregrina


Morante deslumba en Pontevedra.

Morante deslumbra en Pontevedra

Viene Morante de Huelva, donde deleitó, una vez más, con su personal estética (las «moranterías» de que habla Benlloch). También en Galicia entusiaman sus verónicas, al castaño chorreado, y el lentísimo quite por delantales. Como el toro flojea, lo cuida por alto, con torería, dibujamuletazos lentísimos, de gran belleza, con ritmo y cadencia. ¿Cómo torea Morante cuando está plenamente a gusto? Pues así ha estado con este noble alcurrucén. Estocada habilidosa: como se amorcilla, suena un aviso pero el público exige la oreja. (Si hubiera caído pronto, hubieran sido dos). 

Una media que no tiene fin 

Aunque el quinto no se entrega, de salida, Morante dibuja unos lances preciosos, rematados con una media que no tiene fin: si la da en Sevilla o Madrid, seguiríamos hablando de ella mucho tiempo. Y el quite por chicuelinas tiene su repajolera gracia. El comienzo de la faena de muleta es ya deslumbrante: pases por alto, cambios de mano, adornos. Y, de ahí, al toreo fundamental, ejecutado con enorme belleza, al ralentí. (Suena «Luna de España», tradicional en esta Plaza). Faenón de Morante, completísimo, con su personalidad única, que hubieran premiado con dos orejas en Sevilla o en Madrid. Lamentablemente, falla con la espada. Aún así, el público le dedica una clamorosa ovación.

fuente:abc.es



Morante lo borda   

El segundo fue un toro de buena condición, con calidad y Morante lo cuajó de salida en un buen recibo a la verónica y un quite por chicuelinas de mucho sabor. Faena templada, parsimoniosa y de buen gusto por ambos pitones. El sevillano dejó detalles de enorme torería y belleza dentro de un conjunto variado en el que brilló su toreo sobre la izquierda. Naturales despaciosos y de notable trazo. Remató de estocada trasera pero tardó en doblar el alcurrucén, quedando el premio en una oreja. El quinto fue el toro de mejores prestaciones del encierro. De nuevo el de la Puebla se gustó con la capa en verónicas preciosas y un quite por chicuelinas marca de la casa. El sevillano bordó literalmente el toreo en una faena soberbia por su naturalidad, gusto y compás. Toreó muy despacio sobre la diestra ante un toro que persiguió el engaño con calidad y buen son. Hubo momentos para la inspiración y la improvisación. Cinco pinchazos previos a una estocada le privaron de cortar las dos orejas. Clamorosa la vuelta al ruedo.

fuente:aplausos.es



Morante, la faena del año 


Morante de la Puebla hizo una faena de rabo cambiada por una vuelta al ruedo tras pinchar seis veces. Desató la locura y la ilusión e los gallegos de Pontevedra. La dio sin la cuadrilla, con el público pidiéndola a gritos. La mejor de este torero este año y una de las mejores de su vida a un muy buen toro de Alcurrucén.  

Morante de la Puebla cortó una oreja del segundo, un toro con teclas de Alcurrucén al que había saludado en un gran quite a pies juntos, con la media. Fue mejor por el izquierdo, y lo toreó por ahí con suavidad y temple. El toro no se iba y se metía por el derecho, pero Morante le expuso. Cobró una estocada pero el toro tardó en echarse, y eso quizás le hizo perder la segunda oreja. Bordó el toreo de muleta frente al quinto. Fue un toro de Alcurrucén con mucha calidad y Morante comenzó su faena agarrado a tablas. Torería en el inicio y muchísima belleza y temple en lo que vino después, una faena redonda por su calidad, en la que el sevillano ofreció prueba del gran momento de madurez e inspiración que atraviesa. Falló con la espada hasta seis veces, pero se le obligó a dar una vuelta al ruedo, en solitario, clamorosa.

fuente:mundotoro.com



La efectividad se impuso a la magia

Con los tendidos de la plaza de toros de Pontevedra casi llenos, se lidió un encierro de Alcurrucén, bien presentado, noble pero con falta de transmisión en general. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en la catástrofe ferroviaria de Santiago de Compostela. 

Estoy convencido de que hasta las gaviotas esta noche, posadas sobre las bateas de mejillones, torearán de salón en sueños, intentando imitar a Morante de la Puebla. Y digo bien, intentarán imitar, porque no creo que lo que se ha visto esta tarde en el coso pontevedrés pueda estar al alcance de nadie que no sea el diestro sevillano. Considero que siempre los extremos no son adecuados, incluso en el gusto por un torero u otro, pero hoy es de recibo dar la razón a los "Morantistas". 

Magia no es lo que hacía el inquieto Juan Tamariz, ni lo de la insólita Bruja Lola, magia es lo que ha transmitido a los tendidos Morante de la Puebla en el quinto de la tarde, magia, pellizco, duende, arte, impresionante. 

Bien es verdad que se llevó el lote el sevillano, su primero fue un castaño noble y repetidor al que exprimió por sendos pitones, si bien por el derecho el burel se defendía un poco más saliendo de los muletazos con la cara más arriba. En el saludo capotero ya calentó Morante los tendidos con esas verónicas ejecutadas con la barbilla pegada al nudo del corbatín, echando los vuelos del capote como si pesase gramos o fuese de papel de fumar. Culminó su faena con una estocada entera a la que sólo se le puede poner el pero de estar un pelín contraria, ya que la ejecución fue excelente; quizás por esa colocación del acero el animal tardó en doblar, Morante incluso hizo el amago de apuntillar al animal aún incorporado pero desistió ante las protestas de parte del respetable, oreja como premio a su labor. Llegó la hora de los olés rotundos, de los saltos de los aficionados de la piedra de sus asientos, salió el quinto por chiqueros y aunque le costó centrarlo, Morante se hizo con él y le recetó cinco verónicas y una media sobresaliente. Tras un buen puyazo y dos aseados pares de banderillas, el toro quedó listo para recibir lo que más se asimila al Arcángel San Gabriel, a la Divinidad. Naturales relajados, trincherazos de ensueño, dibujos con la pañosa que hicieron erizar la piel al más tranquilo de los aficionados. La plaza al completo en pie al término de cada tanda, magia, sin más. Esta vez no se repitió la historia con la espada y marró el sevillano, aún así la vuelta al ruedo fue clamorosa.

fuente:burladero.com